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Cómo cambiar tu mentalidad en 4 pasos


Mujer en la cima de una montaña

«Un hombre no puede elegir directamente sus circunstancias, pero puede elegir sus pensamientos, y así, indirectamente, pero seguramente, moldear sus circunstancias.«

James Allen

Ser capaz de cambiar tu mentalidad, es la habilidad más importante que puedes desarrollar en tu vida.

Lamentablemente, no es algo que te enseñan en la escuela y, probablemente tampoco te lo enseñaron tus padres.

Afortunadamente eso esta por cambiar.

En esta entrada aprenderás de forma clara y detallada, qué es realmente la mentalidad, porqué es importante y como puedes cambiarla.

¿Y lo mejor?

Podrás mejorar tu mentalidad desde hoy mismo en solo 4 pasos.

Si te interesa saber cómo lograrlo, sigue leyendo.

¿Qué es la mentalidad?

Antes de cambiar tu mentalidad necesitas aprender unas cuantas cosas.

¿Alguna vez has escuchado la frase, mente sana en cuerpo sano?

Esta expresión nos recuerda, que no solo somos nuestro cuerpo, sino también nuestra mente.

Y resalta la importancia de mantener sanos a ambos.

Pero seamos honestas.

La importancia que se le da a la mente es mínima, comparada a la del cuerpo.

Es más, la mayoría de las personas piensa que mantener la mente sana solo significa hacer ejercicios mentales e intelectuales, entrenar tu creatividad y trabajar tu lógica.

Y aunque ciertamente eso es parte de los cuidados de la mente, dejan de lado otro aspecto muy importante.

Algo que esta ahí, todo el tiempo, sin interrupciones dentro de nuestra cabeza.

¿Sabes a qué me refiero?

Así es, a tus pensamientos.

O dicho de otra manera, a tu mentalidad.

La forma como percibes al mundo, las historias que te dices acerca de las demás personas, de tu trabajo, de tus relaciones, de tu pasado, de ti misma, las expectativas que tienes del futuro y cualquier pensamiento que exista dentro de ti.

Todo eso es tu mentalidad.

Y depende de ti mantenerla en un estado óptimo y saludable.

Así como cuidas de tu cuerpo mediante los hábitos que practicas, tu mentalidad se cuida de la misma manera.

Deja mostrarte a lo que me refiero.

¿Cuales son tus hábitos mentales?

Al igual que cualquier otro hábito, nuestros hábitos mentales pueden ser positivos y beneficiosos para nosotros o negativos y dañinos.

Un hábito es algo que se repite regularmente, es algo tan natural que ya no es necesario cuestionarlo o practicarlo, simplemente lo haces.

Entonces, ¿Qué clase de pensamientos son habituales en ti?

¿Son pensamientos beneficiosos, optimistas que te hacen sentir confiada, fuerte y que puedes enfrentar cualquier reto?

¿O son pensamientos que, al contrario, tienden a ser pesimistas y te hacen sentir desconfiada, impotente y que no puedes lograr nada en la vida?

Tu mente no es tu enemiga, es una herramienta que puedes utilizar a tu favor o en tu contra, así de simple.

Quizá sea parte de tus hábitos mentales tener pensamientos tóxicos.

Tal vez no estés consiente si quiera de que tus pensamientos son dañinos para ti.

Pero te tengo una buena noticia.

No importa si has llenado tu mente con pensamientos nocivos durante toda tu vida.

Es posible cambiar tu mentalidad para ayudarte a tener una experiencia de vida más positiva.

Y todo comienza con tomar responsabilidad de tus pensamientos.

Te explico.

Tu mentalidad es tu responsabilidad.

Lo que determina tu realidad, son tus hábitos de pensamiento, tu mentalidad.

Dos personas pueden estar viviendo exactamente la misma situación y tener experiencias completamente diferentes.

Si no me crees puedes leer «El hombre en busca de sentido» de Viktor Frankl, donde el autor cuenta sus vivencias como prisionero de un campo de concentración Nazi en la Segunda Guerra Mundial.

Él decidió ver la terrible situación en la que se encontraba de una forma diferente a la que el resto de los prisioneros lo hacían, y eso marco la diferencia entre dejarse vencer y seguir luchando por su vida.

Y lo mismo aplica para ti.

Tu mentalidad crea tus experiencias porque es el lente que eliges para ver tus circunstancias.

Puedes elegir un lente que te hace ver que lo que quieres no es posible, que nunca vas a cambiar, o que no eres digna de recibir lo que quieres.

O puedes elegir ver tu vida con un lente que te hace ver que puedes lograr lo que te propongas, que tienes lo necesario para salir adelante y que hay más oportunidades disponibles para ti.

No significa que tengas que negar la realidad de una situación.

No hablo de pretender que todo esta bien, cuando realmente no lo esta.

Se trata de ganar conciencia.

Me refiero a aceptar la realidad de tu situación, tal como es y decidir que aunque las cosas sean así, vas a tomar responsabilidad por la forma en que tú reaccionas a esa circunstancia.

Se trata de asumir la responsabilidad de tus pensamientos, luego de tus emociones y posteriormente de tus acciones.

Tal vez pienses que no tienes ningún tipo de control sobre lo que pasa dentro de tu mente.

Y sobretodo de tus pensamientos.

Pero eso no solo es mentira, sino que es tu responsabilidad elegir cuidadosamente lo que colocas en ella.

Recuerda, tus pensamientos se transforman en palabras y tus palabras en acciones.

Por este motivo, aprender a elegir tus pensamientos es de suma importancia en crear la vida que quieres.

¿Qué hay en tu mente?

Empieza desde lo más básico que te puedas imaginar.

Presta atención a lo que haces en tu tiempo libre, qué programas consumes, qué clase de artículos o libros lees.

Cuando entras a cualquier red social, que videos e imágenes decides ver, a qué tipo de personas sigues.

En cada una de estas situaciones pregúntate ¿qué es lo que me esta aportando? ¿Qué es lo que esta consumiendo mi mente?

Esto te ofrece información acerca del tipo de «alimento» que tu mente utiliza para mantenerse en buen estado.

¿Qué tipo de alimentos le estas dando a tu mente?

¿De calidad y con grandes beneficios o comida rápida sin ningún valor?

Por supuesto todo esto es subjetivo, lo que para una persona es valioso y de calidad para otra persona puede no serlo.

Por lo tanto es tú trabajo seleccionar qué es de beneficio para ti.

Reconoce que tú eres la que elije en todo momento los alimentos con la que tu mente se nutre.

Nadie es responsable por lo que tú decides poner en tu mente, y por lo tanto solo tú determinas la experiencia de tu vida.

Este pequeño ejercicio es una buena manera de empezar a tomar responsabilidad de tu mentalidad.

Pero hay algo más.

Esto es acerca de lo que consumes, pero que hay de lo que tu proyectas al mundo.

En otras palabras.

Es momento de preguntarte y estar consciente de lo siguiente:

¿Qué estoy pensando?

Tus pensamientos no son algo que simplemente pasa por que sí, tienes control sobre ellos así como tienes control sobre cualquier otra parte de tu cuerpo.

Siempre tienes la habilidad de decidir qué prefieres pensar.

Es en el momento en que decides mejorar tus pensamientos que puedes empezar a trabajar en tu mentalidad.

¿Cómo?

Te lo muestro a continuación.

¿Cómo puedes cambiar tu mentalidad?

Finalmente.

Lo que tanto esperabas.

Ahora que tienes una mejor idea de como funciona tu mentalidad es momento de enfocarnos en…

¡Adivinaste!

Cambiar tu mentalidad

Para modificar tus pensamientos, tienes que llevar a cabo un proceso de 4 pasos.

Aquí esta como hacerlo.

1. Descubre qué piensas

Lo primero es descubrir que pensamientos tienes actualmente.

Presta atención a qué piensas acerca de cada área de tu vida.

Qué es lo que piensas acerca de ti, del dinero, de las relaciones, de tu cuerpo, de tu trabajo, de la vida misma, de tu pasado, de tu futuro, de tu familia, de tus habilidades, etc.

Mediante la introspección puedes llegar a conocer que es lo que hay dentro de tu mente.

No se trata de juzgar lo que piensas, simplemente toma nota de qué sueles pensar.

Escribe lo que piensas en cada ámbito de tu vida y ten en cuenta lo siguiente.

Ser honesta contigo misma es muy importante.

Esto es algo para ti, y para nadie más, no tienes que pretender, se lo más honesta posible.

A veces no es fácil admitir a nosotras mismas lo que realmente pensamos pero es importante hacerlo de esta manera, de lo contrario el cambio no será posible.

Sigamos.

2. Separa tus pensamientos

Es momento de elegir qué es lo que te sirve y que no.

Una vez que haz tomando nota de qué es lo que piensas en cada área de tu vida, da un vistazo a lo que escribiste.

¿Qué es lo que observas?

A primera vista, ¿tienes algún pensamiento que en lugar de servirte te esta haciendo la vida más difícil?

Puedes identificar lo que no te sirve porque quizá lo que piensas actualmente no esta alineado con la persona que a ti te gustaría ser o con la vida que te gustaría tener.

Otra manera en la que puedes detectar aquello que ya no es útil para ti, es identificar como te sientes cuando piensas en ello.

Lo más probable es que si te hace sentir mal es porque no es algo que necesitas.

En pocas palabras, tus pensamientos deben brindarte alivio en lugar de hacerte sentir peor.

Con cada pensamiento anotado en cada área pregúntate ¿esto me hace sentir mejor o peor cuando lo pienso?

Presta atención a cada pensamiento y reflexiona si es algo que quisieras continuar alimentando en tu vida.

3.Elige uno mejor

Este paso para cambiar tu mentalidad es el más importante.

Ahora puedes decidir conscientemente, los pensamientos a los que prefieres enfocar tu atención.

Selecciona uno de los pensamientos que has decidido ya no te sirve.

Y posteriormente encuentra de qué manera puedes volver más útil ese pensamiento.

Considera que no vas a eliminar un pensamiento, solo vas a «mejorar la calidad» de los que ya tienes.

¿Qué significa esto?

Por ejemplo, digamos que alguien identificó el siguiente pensamiento: “Todo lo que hago en mi vida esta mal”

Lo que tiene que hacer es trabajar en encontrar el alivio, mejorando poco a poco ese pensamiento.

Podría empezar con algo como: “En realidad no hago todo mal, hay algunas cosas que hago bien como llegar a tiempo a la oficina”.

Tal vez creas que es algo muy sencillo empezar con algo así.

Y tienes razón.

Pero el objetivo es precisamente encontrar algo que sea creíble para ti, y preferible al pensamiento anterior.

Con el tiempo esta persona tendrá que elegir algo aún mejor, por ejemplo: “En realidad hago muchas cosas bien y puedo aprender a corregir aquello que me sale mal, todo es cuestión de práctica”.

Nota como con cada mejora el pensamiento se vuelve más útil para esa persona.

De esta manera su mentalidad cambiara de forma quizá lenta, pero segura.

Eso esta bien, tus pensamientos tienen que cambiar gradualmente.

Repito

El cambio de un pensamiento a otro no debe ser muy grande.

Debe ser poco a poco.

Esto es muy importante.

No se trata de engañarte y decirte inmediatamente a ti misma “Soy un éxito, todo siempre lo hago bien y me sale de mil maravillas” si en realidad no lo crees.

La clave esta en que necesitas creerlo y se tiene que sentir como un alivio para ti, no como un engaño.

Si leíste la entrada que escribí acerca de como usar afirmaciones, tal vez hayas notado que hacer esto es muy similar a cuando practicas una nueva afirmación.

Esto es porque las afirmaciones son literalmente las cosas que pensamos y lo que pensamos se convierten en nuestras afirmaciones de vida.

Ahora solo queda el último paso.

4. Practica.

Finalmente, solo queda practicar el nuevo pensamiento hasta que éste sea natural en ti.

¿Qué tanto lo tienes que practicar?

Hasta que sea un hábito.

Este paso en realidad no necesita mucha explicación.

Simplemente cuando te encuentres en una situación en la que el viejo pensamiento pueda surgir, recuerda el nuevo pensamiento que tú misma elegiste y recuerda que ahora esa es tu verdad.

Eso significa cambiar tu mentalidad y lo puedes hacer en cualquier momento.

Por supuesto, al igual que con cualquier otro hábito, se requiere de constancia y no es un cambio que suceda de la noche a la mañana.

Tal vez tome un cierto tiempo antes de que seas capaz de adoptar ese nuevo pensamiento, pero tarde o temprano sucederá.

Te lo garantizo.

No solo eso, al ver por ti misma los beneficios, esta va a ser una práctica que vas a querer realizar por el resto de tu vida.

Tu nueva realidad

Empezar a cuestionar tus pensamientos es un progreso importante.

No muchas personas se detienen a reflexionar qué es lo que habita dentro de su mente, ni se preguntan ¿Qué es lo que pienso?

Pero ahora tu ya conoces la importancia de tener una mentalidad sana y acorde con lo que quieres.

Y sabes la capacidad y la responsabilidad que tienes para cambiar tu propia vida.

Cambiar tu mentalidad es un esfuerzo que vale la pena realizar.

Lo único que necesitas es estudiar la mentalidad que tienes, analizar que tipo de pensamientos tienes y practicar para volverte una experta en identificar lo que te sirve y lo que no.

Tu experiencia de vida no cambiara hasta que dejes atrás los pensamientos que, aunque son familiares y conocidos para ti, lo único que hacen es perjudicarte.

Cambiar tu mentalidad te da la habilidad de manejar y mejorar cualquier situación, así como la capacidad de lograr las metas que te propongas.

Te propongo que realices los pasos que aquí se encuentran y empieces a practicar desde hoy mismo tu nueva realidad.

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