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Como establecer metas en 8 pasos [con ejemplos]


Photo by Cathryn Lavery on Unsplash

«Una meta sin un plan es solo un deseo»

Larry Elder

Alguna vez te has preguntado, ¿porqué no puedo lograr lo que me propongo?

Entonces esto es para ti.

Anteriormente escribí la entrada, “El primer paso para cambiar tu vida”, en el que hice énfasis en la importancia de saber qué queremos para darle un rumbo a nuestra vida.

Y también explique qué aquello que deseamos es, a fin de cuentas, metas que tenemos por alcanzar.

Por cierto, si aún no estas segura acerca de qué te gustaría lograr, te invito a que te des una vuelta por esa entrada y realices el ejercicio que ahí se encuentra para saberlo.

Así que, una vez decididos nuestros objetivos, el siguiente paso es trabajar en conseguirlos.

Por eso en esta entrada te voy a explicar qué debes tomar en cuenta para establecer metas correctamente.

Si estas lista, comencemos.

Porqué es importante establecer metas

Antes que todo, me gustaría hacer una distinción entre qué significa tener y establecer una meta.

Tener una meta, solo es una idea; sabes que quieres lograr algo, es un deseo, pero puede que decidas trabajar en cumplirlo o no, nada es seguro.

Por otro lado, establecer significa declarar acciones y pasos que te van a dirigir a la realización de tus objetivos; es asumir la responsabilidad de tus deseos.

Cuando estableces una meta es porque las cosas van en serio y estas dispuesta a hacer tu mejor esfuerzo para obtener lo que te propusiste

Y ¿porqué es importante hacerlo?

Porque es muy posible que tus objetivos estén destinados a fallar, desde este preciso momento, si no lo haces.

No importa si tu metas son a corto o a largo plazo.

Planear con cuidado tus metas aumenta significativamente las probabilidades de llevarlas a cabo con éxito, y no solo eso sino que el compromiso contigo misma se vuelve más fuerte y serio.

¿Quieres que tu metas y propósitos sean un fracaso?

Por supuesto que no.

Nadie quiere poner todo su tiempo y esfuerzo en algo para después no conseguir nada.

Así que, con el fin de incrementar las posibilidades de éxito, es imprescindible determinar qué es lo que vas a lograr.

En otras palabras.

Necesitas establecer metas.

Ah y tienes que hacerlo correctamente.

¿Cómo?

Siguiendo 8 características esenciales que toda meta debe tener.

Veamos cada una de ellas.

1. La meta es un proceso

¿A qué me refiero con esto?

A que tu meta debe estar enfocada en el proceso y NO en el resultado.

Esto es por una sencilla razón.

Si no alcanzas el resultado esperado, puedes llegar a pensar que tu esfuerzo ha sido en vano y un fracaso, y finalmente, abandonar todo progreso logrado.

En lugar de centrar tu atención en lo mucho que haz avanzado o cambiado, decides darte por vencido por no haber obtenido lo que querías.

Enfocarse en el resultado, crea una presión y expectativas innecesarias para alcanzar esa meta y eso solo te perjudica.

Por otro lado, si decides concentrarte en el proceso para llegar al resultado que deseas, puedes disfrutar de celebrar los progresos ya sean grandes o pequeños.

Tus esfuerzos se concentran en los pasos para llegar a la meta, no en la meta.

Además, será posible lograr los objetivos que te propongas, sobre todo porque serás tú misma la que elija el proceso.

Y esto me lleva al siguiente punto.

2. La meta es específica

Además de indicar qué vas a lograr o cuál va a ser el resultado, procura también señalar cómo es que vas a realizarlo e incluso, si es posible, qué métodos vas a emplear y los pasos a seguir.

Piensa en esto como si te dieras a ti misma una serie de instrucciones que debes de seguir, cual si fuera una receta de cocina, para lograr los resultados deseados.

Puedes ser más especifica estableciendo el tiempo en que vas a hacer algo, o la frecuencia con la que vas a realizar cierta actividad; tal vez sea posible precisar en qué lugar o con qué recursos piensas lograr tu objetivo.

Nuevamente, lo importante es que quede claro, cómo vas a lograr la meta.

Entre más específico, mejor.

Ejemplo:

  • Meta establecida incorrectamente: “Voy a bajar 5 kilos” (enfocada en el resultado)
  • Meta establecida correctamente: “Para bajar de peso, voy a hacer ejercicio al salir de mi trabajo durante 30 minutos, 2 veces por semana” (enfocada en el proceso)

Observa cómo en el primer ejemplo la única información que se proporciona es la cantidad de kilos a bajar. Esto significa que la meta esta enfocada en el resultado y eso es precisamente lo que no queremos.

Por el contrario, en el segundo caso, la meta se centra en el proceso y es específica al señalar por cuánto tiempo, cuántas veces a la semana y a qué hora realizar la actividad.

3. La meta es positiva

Dicho de otro modo.

Trata de que la meta sea algo que quieres hacer, en lugar de algo que quieres evitar.

Si lo que te has propuesto comienza con algo como, «No voy a…», entonces ya llevas las de perder.

En su lugar deberías preguntarte ¿Qué quiero y qué voy a hacer para conseguirlo?

Ahí es a donde debes dirigir tu atención.

Cuando piensas en las actividades que vas a realizar, en lugar de lo que debes evitar, obtienes más control y esto te ayuda a tomar verdadera responsabilidad de la situación en la que te encuentras.

Ejemplo:

  • Meta establecida incorrectamente: “No voy a dormir tarde”
  • Meta establecida correctamente: “Quiero dormir temprano por lo tanto voy a poner una alarma a la hora que deseo dormir y agendar mis actividades para terminarlas antes de esa hora»

En el primer ejemplo no existe ninguna acción a emprender, solo menciona lo que debe evitar.

Lo único a lo que se compromete es a no caer en la tentación de dormir tarde pero no hay responsabilidad alguna para lograrlo.

Sin embargo, en el segundo ejemplo esta establecido lo que se quiere lograr y cómo lograrlo.

Además, las acciones propuestas están dirigidas a lo que se desea realizar, no a lo que se quiere evitar.

4. La meta es asequible.

¿Qué quiere decir esto?

Quiere decir que tus objetivos pueden alcanzarse.

De no ser así lo recomendable es dividirlos en metas más pequeñas.

En otras palabras, las metas deberían ser ambiciosas pero no imposibles.

Y al mismo tiempo deben ser algo que puedes lograr, pero que también representa un cierto reto para ti.

Se trata de encontrar un nivel de dificultad balanceado.

Si tu meta es demasiado fácil de realizar es posible que pierdas la motivación rápidamente y no persistas;

Y por otro lado, si es muy difícil puedes desanimarte incluso antes de empezar a trabajar en ella.

Elige un objetivo y prueba si es posible alcanzarlo o si aún tienes que dividirlo en algo más pequeño y con acciones más fáciles de llevar a cabo.

Si sientes que es muy difícil no te fuerces a hacer algo que en este momento no estas preparada para realizar.

Ejemplo:

  • Meta establecida incorrectamente: “Voy a correr 7 kilómetros todos los días aunque nunca antes lo he hecho”
  • Meta establecida correctamente: “Empezaré a correr 2 vueltas en la pista de atletismo cada día»

En el primer ejemplo, es bastante obvio que la meta propuesta es demasiado ambiciosa para alguien que nunca antes ha corrido.

Lo mejor sería comenzar con algo más fácil de obtener e ir aumentando cada vez más el reto hasta conseguir correr esos 7 kilómetros que deseaba en un principio.

5. La meta es realista.

El quinto paso es algo que requiere ser honesta contigo misma.

¿Cuentas con lo necesario para llevar a cabo tu meta?

Y, ¿es realmente posible lograr lo que quieres en el tiempo y la forma que deseas?

Si actualmente no tienes el tiempo, los conocimientos, los recursos, el lugar ideal, etc, para llevar a cabo tu objetivo, entonces quizá este no es el mejor momento para trabajar en esa meta.

No significa que te des por vencida en lograr tus objetivos, lo que significa es que puedes hacer modificaciones para trabajar con aquello que sí tienes.

Ajusta tu meta a algo que en este momento es posible realizar. En el futuro las cosas pueden cambiar pero, en este momento, ¿a qué tienes acceso?

Si te enfocas en lo que no puedes obtener en este momento puede que utilices eso como excusa para no trabajar en tus objetivos.

Así que toma un vistazo a lo que tienes (en lugar de lo que no tienes) y empieza a trabajar en tus metas con ello.

Ejemplo:

  • Meta establecida incorrectamente: “Quiero aprender inglés en 6 meses, lo voy a hacer cuando tenga el dinero y el tiempo de ir a una escuela costosa que me enseñe todo lo que necesito saber”
  • Meta establecida correctamente: “Quiero aprender inglés, hay muy buenos recursos en linea y gratis con los que puedo empezar en mi tiempo libre.”

En la primera situación, su meta esta sujeta a los recursos a los que en este momento no tiene acceso.

Además el tiempo en el que espera alcanzar su objetivo no es realista.

De esta manera, ya se ha dado por vencido incluso antes de empezar.

En la segunda situación no se limita a los medios de los que no dispone, sabe que puede encontrar información valiosa en comunidades de internet, foros, videos, etc, que puede utilizar para crear su propio aprendizaje.

6. La meta te inspira.

Cualquiera que sean tus objetivos, debes cerciorarte de que es algo que tiene sentido e importancia para ti. Lo suficiente como para motivarte a tener éxito.

Si eliges una meta solo porque alguien más te lo sugirió o porque piensas que es algo que deberías hacer, ten por seguro que no llegarás muy lejos.

La razón para cumplir lo que te propongas debe ser algo que a ti te inspire.

Posiblemente tu amiga busca hacer ejercicio porque quiere tener un cuerpo envidiable para sus vacaciones de verano, pero a ti esa razón no te motiva lo suficiente, quizá tu quieres ser más activa porque buscas mejorar tu salud.

Solo tú sabes lo que te puede motivar a lograr lo que te propones.

¿Y porque esto es importante?

Porque cuando haya obstáculos, y ten por seguro que así va a ser, necesitas tener algo que te motive a seguir.

Si es algo que realmente valoras y te inspira, las probabilidades de seguir adelante, no importa lo que pase, aumentan.

Pero no sólo es el objetivo lo que te debe de inspirar, sino también el camino o método para lograrlo.

Varias personas pueden tener el mismo propósito de tener una vida más activa, pero la forma de lograrlo, es completamente individual. Tal vez a todo el mundo le encanta asistir a clases de zumba o yoga, pero tú te sientes mas feliz practicando boxeo.

Cómo lograr tu meta es algo que solo tú puedes decidir.

Ejemplo:

  • Meta establecida incorrectamente: «Voy a ejercitarme con pilates porque Kim Kardashian lo recomendó»
  • Meta establecida correctamente: «Voy a ejercitarme porque mi salud depende de ello y quiero ver crecer a mis hijos»

En el primer ejemplo, a menos que realmente se sienta muy inspirada por las palabras de Kim Kardashian, es muy probable que su motivación no sea suficiente para animarse a continuar cuando los obstáculos se presenten.

En el segundo ejemplo, sabe que no ejercitarse podría tener consecuencias no solo en su salud, sino en no tener la posibilidad de ser parte de la vida de sus hijos en un futuro. Cuando enfrente retos, podrá superarlos exitosamente porque sabe lo importante que es para ella hacerlo.

7. La meta se ajusta a un tiempo.

Es decir, elige un tiempo especifico para trabajar en tus objetivos.

Hazte la pregunta, ¿Cuándo voy a lograr mi meta?.

Dependiendo del objetivo, lo mejor es optar por un tiempo que sea realista pero que tampoco sea muy a futuro.

Decide que vas a terminar tus objetivos para una fecha en especifico, esto sirve para metas grandes y pequeñas.

Cualquiera que sea el tiempo que decidas, debes comprometerte a cumplir lo que dijiste que harías. Si decidiste que ibas a comer sano durante un mes entonces vas a hacer exactamente eso. Sin excusas.

Una vez que pase el tiempo que elegiste o llegada la fecha que habías seleccionado puedes evaluar tu desempeño, y reflexionar acerca de cómo lo hiciste, si es necesario cambiar algo, qué lograste y que te falta por lograr.

Con esa información puedes plantearte nuevas metas e intereses y saber que sirvió y que no.

Ejemplo:

  • Meta establecida incorrectamente: “Este año quiero empezar a ir al gym”
  • Meta establecida correctamente: “Voy a ir al gym empezando la primera semana de Enero, 3 veces por semana y por un periodo de 2 meses”

En el primer ejemplo suena como muchas personas al iniciar el año, el problema es que no existe ningún tipo de compromiso porque nunca especifica cuándo va a comenzar y mucho menos cuando va a terminar.

Por otro lado, en el segundo ejemplo, ya ha decidido cuando va a comenzar, por cuánto tiempo y con que frecuencia. Adherirse al plan que ha creado es lo único que queda por hacer.

8. La meta puede medirse.

Identifica como puedes añadir criterios a las acciones que realizas y que te permitan saber si estas progresando o no.

En otras palabras, debes definir de alguna manera, lo que ya lograste y también lo que te queda por lograr.

Todas las metas pueden ser medibles y esto te ayuda a saber el camino que llevas recorrido.

Ver el progreso que has llevado a cabo se siente bien y te motiva a seguir cumpliendo tu meta.

Puedes medir tu progreso marcando en un calendario los días que cumpliste tu objetivo y los días que no, o puedes anotar lo que haz logrado hasta ahora y lo que aún queda por hacer.

Quizá tu criterio no es tan obvio, por ejemplo alguien que quiere comer más saludable podría elegir como su criterio el número de ingredientes saludables que utiliza en sus platillos.

O quizá tu manera de medir el progreso es algo más subjetivo como tu nivel de satisfacción o felicidad y en ese caso puedes ir anotando cada día acerca de eso y analizar la información que eso te provee para realizar cambios si es necesario.

Las metas son un proceso de aprendizaje.

Esto es algo tan esencial que no puedo dejarte ir sin que lo sepas.

Debes aceptar que, en muchas ocasiones, pasan cosas y situaciones que están fuera de nuestro control que nos desvían de cumplir nuestros objetivos en el tiempo y forma que nosotros esperábamos.

Esto es normal.

No es para que te des por vencida o decidas que tu meta ha sido un fracaso.

Si eso sucede simplemente ajusta tus metas a las nuevas condiciones e inicia una vez más.

Hacer ajustes es inevitable, normal y es parte del proceso de lograr tus objetivos.

El camino a la realización de nuestras metas siempre va a ser un proceso de cambio y aprendizaje.

Si necesitas algo de motivación para continuar, puedes escribir lo que quieres lograr en un lugar visible para recordarte qué es lo que esperas obtener con ello.

O puedes contarle a tus amigos o personas de confianza lo que piensas hacer y pedirles que te apoyen a mantenerte en tu camino hacia la realización de tus objetivos.

Haz uso de lo que puedas para mantenerte comprometida con tus metas pero nunca te des por vencida.

Piensa en todas las cosas que quieres lograr, en los sueños que aun no haz realizado y recuerda que esta en tus manos hacerlos realidad.

Establecer tus metas tal vez te lleve días, pero una vez que lo hayas hecho tus posibilidades de éxito incrementaran bastante, te lo aseguro.

Decide que hoy es el día en que comenzarás a trabajar en tus sueños y hazlo. Tu futuro te lo va a agradecer.


¿Qué te parecieron los pasos a seguir? ¿Crees que puedas aplicarlos a las metas que te has propuesto? Te invito a que compartas lo que piensas acerca de este tema en los comentarios.


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